membrecía de la iglesia

La Membrecía en la Iglesia

Algunos se preguntan si tener una membrecía es algo importante o no, si es Bíblica o no la membrecía, otros andan de iglesia en iglesia porque dicen que tener una membrecía no es importante, dicen: todos somos hijos de Dios entonces no está mal ir de iglesia en iglesia, otros estando en su iglesia sin más ni más la abandonan se van a otra por que el concepto de membrecía según ellos no es Bíblico, ni importante. ¿Qué decimos a todo esto? ¿Será verdad o no?

La iglesia del Señor es una que es universal es decir; esta en todo el mundo, en todos los pueblos, lenguas, naciones, son hombres, mujeres, grandes y chicos, esta iglesia en su totalidad solo la conoce el Señor, quien es omnipresente y omnisciente, además él es quien la ha salvado, el conoce a sus ovejas de todo el mundo.

Sin embargo la iglesia universal de Cristo se encuentra en localidades, en un lugar geográfico específico: Localidad es una división territorial. Es una ubicación geográfica, eso lo vemos claramente en todas las cartas en el saludo, estos son unos ejemplos, ro 1:1 y 7, 1 Co. 1:1-2, 2 Co 1:1, Ga 1:1,2, Efesios 1:1, Fi 1:1, col 1:1-2, 1 tes 1:1, 2 tes 1:1, etc,

A medida que los apóstoles plantaban iglesias establecían una congregación local y un gobierno en cada lugar. (Hechos 20:17; Tito 1:5). Estos gobiernos tenían jurisdicción sobre los miembros de sus congregaciones (Hebreos 13:17). Los apóstoles estaban edificando una religión organizada.

Primero que todo hay que decir que la Biblia aprueba por lo tanto las iglesias locales y que cada una tenga su gobierno particular e independiente de las otras iglesias, basado en lo que las escrituras enseñan.

La Biblia enseña que la iglesia invisible (los elegidos) se manifiesta como un cuerpo visible de personas, distribuídas en congregaciones organizadas con ancianos, diáconos y santos, filipenses 1:1, las iglesias están constituidas de miembros identificables a quienes se les han otorgado dones espirituales para edificarse los unos a los otros. En el Nuevo Testamento, cuando alguna persona es retirada de una congregación organizada esto es un acto de disciplina eclesiástica llamada excomunión (1 Cor 5:13). Cuando la gente se retira a sí misma es un acto de rebelión llamado apostasía (1 Timoteo 4:1, 1 Juan 2:19).

Surgen excepciones cuando los convertidos no tienen ninguna iglesia local a la cual unirse cuando Dios recién los ha llamado. El eunuco etíope fue bautizado en el desierto (Hechos 8:38). No obstante, normalmente, cuando las circunstancias lo permiten, los creyentes se unen a una iglesia.

Ahora bien puesto que Dios aprueba la localía de las iglesias y su gobierno Bíblico, cada hermano debe someterse a su iglesia, y no ha otra, (Hebreos 13:17). Es en una iglesia local donde debe trabajar, allí es donde debe diezmar, debe ser pastoreado allí y debe someterse a sus pastores no a otros, allí debe poner sus dones al servicio y la comunión con los santos primera; debe tenerla con los santos de esa iglesia, así crecerá sanamente y esa iglesia también será sana para la gloria de Dios.


Jurisdicción
En una palabra, la membrecía en la iglesia establece jurisdicción. O límites de autoridad y poder, 1 Pedro 5:2-3 dice a los líderes de la iglesia, apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella… no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado… Estar asignados al cuidado de ancianos quiere decir estar sujetos a la jurisdicción de los ancianos. Esto es lo que define la membrecía.
Evitar la membrecía en la iglesia es ubicarse uno mismo por encima y más allá de la jurisdicción de aquellos que hacen valer la ley de la iglesia.

Aquellos que estaban sujetos al gobierno de las iglesias eran llamados miembros. Los otros eran llamados los de afuera. Colosenses 4:5 dice, andad sabiamente para con los de afuera. 1 Corintios 5:12-13 dice, porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? Porque a los que están afuera, Dios juzgará. 1 Timoteo 3:7 dice que un sobreveedor [obispo] de la iglesia debe tener buen testimonio de los de afuera.

Estos términos distinguen entre aquellos que formaban parte y quienes no formaban parte de las iglesias organizadas a las cuales fueron escritas las diferentes cartas del Nuevo Testamento.

Hoy les llamamos miembros de la iglesia a los que están dentro de la iglesia, aquellos que son fácilmente identificados como hijos de Dios, cristianos, sujetos al gobierno de la iglesia y comprometidos con ella. Y llamamos asistentes a los de afuera, a los que no se pueden distinguir como hijos de Dios, por su estilo de vida no cristiano o mezclado, los que no se les ve compromiso, ni sumisión a la iglesia, estos están fuera no hacen parte de nosotros, y a la medida que reconozcan la obra de Dios y de su Cristo deben hacer conforme a las escrituras para llegar a ser miembros de la iglesia y ser parte de este ministerio.

¿Quiere decir que los asistentes no son salvos? Queremos decir que un salvo no debe ser un asistente sino miembro de la iglesia local donde Dios lo ha puesto, y sujeto a dicha iglesia y pastores de acuerdo a la palabra de Dios. Entre tanto esto no ocurra podemos pensar de esa persona como no salva, por su estilo de vida contrario a las escrituras, el desinterés del orden divino o por la rebeldía a la palabra de Dios para no hacerse miembro de la iglesia.

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